Las multas más curiosas y surrealistas

Los agentes que velan por nuestra seguridad en las carreteras salvan cientos de vidas al año. Vigilar y sancionar los comportamientos imprudentes e irresponsables al volante es necesario tanto para evitar posibles accidentes como por su efecto disuasorio. Sin embargo, en ocasiones el código de circulación esconde ciertas interpretaciones libres que se aplican en circunstancias muy dispares, lo que da lugar a sanciones de tráfico curiosas y, en ocasiones, hasta surrealistas.

 

Multada por amor

El último caso que recogieron los medios de comunicación fue el de una mujer gallega a la que sancionaron por recibir un beso de su novio estando ella al volante. Fue el pasado día de Reyes y la infractora fue sancionada con una multa de 80 euros por «mantener actitudes cariñosas con el acompañante», detalla la denuncia.

 

Según declaraciones de la conductora a La Voz de Galicia, «los agentes me dijeron que me habían observado y que iba haciendo maniobras extrañas por la carretera. Cuando les pregunté qué clase de maniobras extrañas me dijeron textualmente que el acompañante me acababa de dar un beso». Ante este argumento, «quedé tan atónita que al principio me pareció un chiste, como si aquello fuera una cámara oculta...». El argumento que le dieron para imponerle la sanción fue que a causa del beso «vio limitada su capacidad de movimientos a la hora de conducir y, de hecho, así lo reflejan la multa: ‘Conducir el vehículo reseñado sin mantener la propia libertad de movimiento’.

 

Pillada rompiendo la barrera del sonido

También en Galicia, otra conductora fue multada por pasarse de la raya. En este caso, por romper el límite de velocidad. La mujer fue cazada circulando nada más y nada menos que a 750 kilómetros por hora, según indica la multa que los agentes le enviaron a su casa y que 'prueba' que el radar cazó su vehículo a esa velocidad. El expediente sancionador califica la infracción como "muy grave", que puede ser castigada con más de 600 euros de multa y la pérdida de seis puntos del carné al cometer una infracción por un grave exceso de velocidad en vía urbana.

 

Tenencia ilícita de un tirachinas

No era un tirachinas cualquiera. Era un regalo que su abuelo había elaborado con sus propias manos. Un detalle artesanal que este conductor decidió colgar en el espejo retrovisor de su vehículo, para recordar a su abuelo. Una decisión que le costó cara, ya que este hombre que tuvo que abonar 300 euros de multa. La sanción se fundamentó en la tenencia ilícita de armas, lo que además le supuso el requiso del tirachinas del abuelo.

 

Precaución, amigo maniquí

Otro de los casos más emblemáticos de las multas curiosas impuestas en nuestro país es el del conductor que fue pillado en Madrid circulando por el carril Bus-VAO (Vehículos de Alta Ocupación), con un maniquí de copiloto. El susodicho quería ahorrarse el atasco matutino y, para ello, no tuvo reparos en subir a bordo a un maniquí al que vistió con un conjuntado atuendo y al que además añadió gafas de sol y una aparente peluca. A pesar de su esforzado realismo, los agentes notaron algo sospechoso en la actitud ‘distante’ de la copiloto. De hecho, decidieron darle el alto por la “extraña la inmovilidad que presentaba la persona que viajaba en el asiento del copiloto.

 

La ley del silencio

Y si de copilotos se trata, llamativa es la sanción que recibió un conductor en Gran Canaria por conversar con su acompañante. Los agentes consideraron que conducía «sin mantener la atención permanente a la conducción», por lo que fue sancionado a pagar 80 euros. El conductor decidió pagar la multa y no recurrirla, aunque manifestó públicamente su disconformidad con la ‘ley del silencio’ impuesta por los agentes de tráfico.

 

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