¿Qué es la conducción eficiente?

Cada vez escuchamos más hablar sobre la llamada ‘conducción eficiente’, pero ¿qué significa exactamente esta expresión? En realidad, la eficiencia al volante hace referencia a una conducción constante y suave, sin acelerones ni frenazos bruscos. Pero además, implica un correcto estado del vehículo y sus distintos elementos.

 

¿Sabías que llevar las ruedas con la presión correcta puede reducir el consumo de carburante hasta en un 15 por ciento, a la vez que se contribuye a una reducción de las emisiones de CO2? Así lo asegura la consejería de Universidades, Empresa e Investigación de la Región de Murcia, a través de la agencia Regional de la Gestión de la Energía (Argem).

 

Es importante ayudar y concienciar a los conductores sobre la conducción responsable y efectiva, así como proporcionar consejos prácticos y útiles para el día a día. En este sentido, desde este organismo indican que en un desplazamiento de 400 kilómetros de ida y 400 de vuelta, el uso de la baca puede encarecer el viaje entre 10 y 15 euros.

 

Otras pistas para ahorrar carburante son circular en la marcha más larga y a bajas revoluciones (en pruebas realizadas se ha comprobado que circulando en las marchas más largas se obtiene un ahorro comparativo del 20 por ciento), así como mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible y realizar cambios de marcha más frecuentes.

 

En los procesos de aceleración, cambiar de marcha entre 2.000 y 2.500 revoluciones cuando se trata de motores de gasolina y entre 1.500 y 2.000 para los motores diesel. Otra práctica recomendada es, en los procesos de deceleración, reducir de marcha lo más tarde posible y realizar siempre la conducción con

 

Eficiencia desde el arranque

Como ya se ha señalado anteriormente, es fundamental no pegar acelerones, especialmente cuando se arranca el motor, ya que esto solo contribuye a consumir combustible innecesariamente, producir gases de la combustión y perturbar el confort de las personas que están cerca por el olor y los ruidos.

 

Una vez arrancado el vehículo, hay que salir lentamente sin acelerar en exceso, manteniendo la primera marcha solamente para el primer impulso del vehículo. Nada más entrar el vehículo en movimiento (unos pocos segundos) deberemos meter la segunda marcha para no llevar el motor a excesivas revoluciones.

 

Nuestro manejo de las marchas, o dicho de otra forma, nuestra agresividad al conducir, además de ser contraproducente desde el punto de vista de la seguridad vial, influye de forma notable sobre el consumo del vehículo, el desgaste de los elementos del vehículo (motor y neumáticos principalmente) y la contaminación emitida. El cambio de marchas se ha diseñado para mantener el motor a un régimen de giro (las revoluciones por minuto) adecuado.

 

Por encima de estas revoluciones el motor consume más combustible y trabaja más forzado, por lo que es necesario cambiar a una marcha superior. En general, es aconsejable conducir en marchas largas y a bajas revoluciones. Por otra parte, el uso más eficiente se produce con el pedal de aceleración entre el 50% y el 70% de su recorrido.

 

Una conducción eficiente se nota sobre todo en una conducción uniforme y fluida, sin cambios bruscos de velocidad (aceleraciones o frenazos). Los cambios de marchas innecesarios tampoco contribuyen a ahorrar combustible, pues todo aquel gesto que obligue al motor a rectificar un movimiento implica un mayor gasto de gasolina o gasóleo. Lo mismo ocurre con los cambios de dirección innecesarios.

 

La aerodinámica es importante en el consumo. Un vehículo con buena aerodinámica ofrece una menor resistencia al aire y, por tanto, requiere menor potencia de motor para mantener la velocidad. Por ejemplo, un vehículo tipo furgoneta de gran altura va a tener un consumo de combustible superior al que tendría un turismo aerodinámico y de baja altura.

 

En este sentido, llevar las ventanillas bajadas rompe la aerodinámica del vehículo, frena el movimiento y supone alrededor del 5 por ciento de consumo adicional. Este hecho, si llevamos el aire acondicionado del coche encendido, además supone un derroche. No hay que olvidar que el aire acondicionado del coche puede suponer hasta un 15% de consumo de gasolina adicional.

 

Hay también que ser consciente de la relación que existe entre velocidad y consumo. Para idénticas condiciones, pasar de 140 km/h a 120 km/h supone un ahorro de combustible entre el 25% y el 35%, y pasar de 120 km/h a 100 km/h supone un ahorro de combustible entre el 20% y el 30%.

 

 

 

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