Radares del futuro

Radares del futuro

En la actualidad, únicamente los radares de velocidad, los instalados en los semáforos y aquellos colocados en vías con acceso prohibido tienen la posibilidad de multar a los infractores; sin embargo, se espera que en los próximos años e incluso meses la Dirección General de Tráfico (DGT) instale nuevos ingenios capaces de captar infracciones que hasta ahora parecían menores a los conductores y que pueden salirnos más caras de lo que creemos.

Cámaras para el control de la ocupación

Se conocen como VAO los carriles habilitados, normalmente en los cinturones de las ciudades, y cuya circulación está limitada a aquellos vehículos con una alta ocupación, es decir, por los cuales únicamente pueden circular aquellos con un número de ocupantes mínimo fijado por las autoridades. La tecnología de estas cámaras ya se utiliza en otros países y consiste en grabar el interior del coche aprovechando el uso de cámaras infrarrojas, capaces de detectar el calor. De este modo, es capaz de saber el número exacto de personas que ocupa el vehículo y por tanto si respeta o no la norma. Una versión un poco más avanzada es incluso capaz de detectar, por ejemplo, si los ocupantes están usando o no el cinturón de seguridad.

Se cree que esta tecnología acabará imponiéndose, sobre todo en las ciudades, en los próximos años no sólo en los cinturones que rodean la misma, sino también en el casco urbano, ya que, debido al creciente interés por reducir las emisiones y la polución en las ciudades, las autoridades plantean la alta ocupación obligatoria de los vehículos como una medida interesante.

Escáneres que leen el dibujo de los neumáticos

Del mismo modo que ocurre con las cámaras capaces de controlar la ocupación de los vehículos, los escáneres capaces de saber si nuestros neumáticos están desgastados ya se están utilizando con éxito en las carreteras de otros países de nuestro entorno europeo. Esta nueva tecnología consiste en escáneres enterrados bajo el asfalto y que son capaces de leer tridimensionalmente la huella de nuestro neumático, determinando si el dibujo de éstos tiene la profundidad legal o incumple la normativa. El tema es bastante serio, ya que cada uno de los neumáticos que incumpla la normativa costará al propietario del vehículo 200 euros de multa.

Radares de malla

Si hasta ahora conocíamos los radares de tramo, capaces de multar calculando un exceso de velocidad durante una distancia grande, los radares de malla van un paso más allá y abren la puerta a un sistema de radares global que controle todos nuestros movimientos durante la conducción.

La idea de este ingenio es acotar una zona geográfica con cámaras que controlen las matrículas a la entrada y salida de la zona y que serán capaces de calcular si hemos realizado casi cualquier trayecto más rápido de lo que deberíamos haberlo hecho. No importa cuál sea la carretera que cojamos, ya que en otro punto, cualquiera, alguna cámara volverá a captar nuestra matrícula y calculará automáticamente si hemos circulado con exceso de velocidad.

Esta idea es el paso adelante natural que la tecnología da a partir de los nuevos sistemas de reconcomiendo de matrículas, muy extendidos y perfeccionados en el centro urbano de ciudades como Londres o París y que prometen controlar a los conductores hasta límites increíbles hace tan solo unos años. Los detractores de este tipo de tecnología ponen de relieve el control excesivo que las autoridades tendrán en un futuro cercano sobre los movimientos que haga cualquier ciudadano. ¡El gran hermano te vigila!

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